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jueves, 12 de mayo de 2011

Reality bites (o por qué algunos artistas se van de twitter)

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Acabo de leer que Alejandro Sanz abandona twitter, como ya lo hiciera antes gente como Calamaro, harto de que el resto de mortales se meta con él. Parece ser que eso es algo que su hiperdesarrollada sensibilidad de gran artista no puede asumir... y es que la realidad, a veces, muerde.

Supongo que cuando alguien está en la situación de estos muchachos es fácil perder el norte, el contacto con la realidad. Cuando uno vive en esas burbujas de las que se rodean (o les rodeamos), creyéndose seres especiales (porque estoy seguro de que este tipo de personas acaba creyéndose realmente que son seres especiales), dotados de algún tipo de gracia divina, es fácil perderse... y se acaban perdiendo, claro.

Así que, como esto del twitter parece que mola y es muy "cool", todo el mundo lo tiene, sus asesores de marketing les recomiendan que "estén" (me hace gracia cuando dicen que "hay que estar ahí"), que sean activos, que participen. Pero resulta que esos mismos asesores que no dejan que estas personas hablen por si mismos porque ya les conocen, sí dejan que escriban esos famosos 140 caracteres, que un montón de gente se dedica a leer...

Porque, aunque no lo parezca, 140 caracteres (utilizados con la suficiente asiduidad) son suficientes para dejar traslucir la personalidad, el carácter y la cultura (o incultura) de una persona. Que se lo digan a Bisbal, si no...

Y como los humanos somos unos perros, y los españolitos más, y más aún si se trata de famosillos creídos, ricos y en declive, pues cuando vemos este tipo de comentarios hacemos sangre. Pero es lo que tiene "estar ahí", que lo mismo van y te leen... y encima, te critican, a veces con saña, y la burbuja se rompe. Ya no todo son halagos interesados, alabanzas, o críticas más o menos discretas hacia tu trabajo, sino que atacan directamente a tu supuesta capacidad intelectual y cultural; a tu concepto de ti mismo.

Hasta ahí podíamos llegar... ¿qué hay gente que no piensa que soy un semidios y no me alaban? ¿que la imagen que me devuelve ese espejo es la de un estúpido engreído alejado de la realidad y no me gusta? ¿que el mundo está lleno de parados sin otra cosa que hacer que reírse de las perlas que voy cagando por twitter? Pues ahí os quedáis, pandilla de pringaos... Me vuelvo a mi mansión de Miami y que os den mucho a todos; si esto me pasa por socializar...

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miércoles, 27 de abril de 2011

¿Se merecen los jueces nuestro respeto?

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Opino que todas las personas, en tanto que personas, merecen el respeto de sus semejantes... el respeto personal, claro. Pero otra cosa es el respeto profesional, reconocimiento al trabajo bien hecho, a la dedicación.

Antes de comenzar enfatizaré el hecho de que no soy, ni de lejos, experto o ni siquiera conocedor avanzado de los temas judiciales. No manejo la jerga ni conozco sus entresijos. De hecho, intento, como todos los ciudadanos de bien, mantenerme lo más apartado posible de abogados, jueces y similares. Encontraréis, por tanto, incorrecciones en este post, por lo que quiero recordar una vez más que no se trata de una exposición técnica o experta, sino simplemente el reflejo de lo que los ciudadanos de a pie vemos en ese gran ente llamado "justicia".

Con los jueces ocurre que oímos continuamente a periodistas, a políticos (en general, personas que no se distinguen precisamente por su respetuosa forma de ser) que hay que respetar las decisiones judiciales... nos  gusten o no, debemos respetarlas aunque no las compartamos. Y yo me pregunto ¿por qué?

¿Acaso son los jueces/zas seres inhumanos, por encima del bien y del mal? ¿Acaso son infalibles? ¿Acaso nos demuestran todos los días que son un ejemplo para nosotros? Yo creo que no...

Creo que casos como el reciente del etarra Troitiño, fugado por un error judicial, o la guerra interna en la que se ha visto envuelto Garzón, no son más que un ejemplo de jueces incompetentes, empecinados en interpretaciones de la ley alejadas de la realidad social (del vulgo para ellos). Delincuentes reincidentes porque a algún juez se le olvida tramitar la orden pertinente, interpretaciones legales totalmente injustas (o igual debo decir "inadecuadas") y fuera de la ley son el pan nuestro de cada telediario.

Por supuesto, habrá un alto porcentaje de jueces competentes y dedicados a su trabajo, una mayoría silenciosa. Pero esa mayoría está pecando por no aislar o incluso castigar clara y públicamente a estos jueces díscolos o, simplemente, incompetentes. Apartar a las manzanas podridas del cesto debería ser interpretado como un acto de limpieza, de transparencia, y no como una auto agresión.

Y es que el corporativismo de este colectivo (sólo comparable al de los médicos) está reñido sólo con su evidente politización. Sólo debemos recordar el tiempo que algunos tribunales están en situación "alegal", con jueces con su período de servicio ya vencido, pero que no pueden ser renovados por falta de consenso entre los grupos políticos. La sensación que percibimos las personas de "a pie" es un claro incumplimiento de la Constitución, en aquello de la separación de poderes.

Pero cuando reciben críticas siempre acabamos en el mismo sitio: la justicia está saturada, la justicia es lenta, no tienen recursos... Y todos tenemos en la cabeza las pilas de papeles amontonadas por las esquinas de los juzgados. ¿Pero es que esta gente no conoce los portátiles? ¿Y los discos duros en red? ¿Y los certificados digitales? ¿Alguno se imagina una gran empresa de hoy en día en la que todo tenga que ser impreso y archivado en papel? ¿Por qué esta gente sigue empeñada en no salir de los años 50? Si aun siguen así no creo que puedan echarle la culpa a nadie que no sean ellos mismos: sus papeles no son más delicados o confidenciales que mi historial médico, y éste hace tiempo que está digitalizado... querer es poder, amigos jueces. Si se concentran en hacer más eficiente su gestión, serán necesarios menos recursos y por tanto podrán dar un mejor servicio a la sociedad que, no lo olviden, les paga.

Yo no confío en la justicia. Creo que todos los días conocemos casos, públicos o no, de injusticias cometidas en los tribunales. Creo que es un sumidero de dinero y de paciencia que no deberíamos continuar tolerando; también creo que ésta es, con diferencia, la administración pública más anticuada e ineficiente de todas cuantas tenemos que sufrir. Algún día tendremos que poner en su sitio a "sus señorías".


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domingo, 24 de abril de 2011

Cuatro meses sin humos

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Parece que fue ayer cuando entró en vigor la ley antitabaco v2 (la v1 fue ese intento de hace unos años que se quedó a medias), y ya han pasado casi cuatro meses. Cuatro meses sin humos.

Reconozco que aún me sorprendo cuando entro en un bar y puedo respirar sin fumar pasivamente; el café huele a café, el cruasán sabe a cruasán, y no al humo que los fumadores activos tienen a bien reciclar para mi... Porque, sí, aún siguen existiendo los bares y los restaurantes... Contrariamente a los malos augurios de los fumadores, la hostelería no ha desaparecido de la faz del país...

La gente (fumadores y no) sigue saliendo de cañas, a comer, a cenar... Es cierto que para los fumadores es un poco más difícil porque tienen que salirse a la calle entre plato y plato, pero para los no fumadores es notablemente más agradable. Tal vez haya fumadores que consuman menos, pero estoy seguro que se compensan con otros no fumadores que salen más... Por no hablar de que ahora puedes llevar a los niños a cualquier restaurante sin iniciarles en el tabaquismo.

Por otro lado, las terrazas han cobrado mucho más interés, incluso en invierno, con lo que hasta es posible que la medida haya contribuido (mínimamente) a la reducción del paro, al ser necesarios más camareros para atenderlas. Supongo que en verano, los sufridos no fumadores recuperaremos sensaciones casi olvidadas cada vez que nos sentemos en una terraza, pero la vida no iba a ser perfecta. Espero que algún gobierno, en un futuro no demasiado lejano, prepare una ley antitabaco v3 que también prohíba fumar en las terrazas...

Sé que hay lectores de este blog a los que no les gusta esta postura antitabaco... en realidad, no es tal, sino más bien "antitabaco-cuyo-humo-me-llega-a-mi". Es decir, que no estoy en contra de que la gente fume (allá cada cual), sino de que compartan su humo conmigo, que he decidido no fumar. De la misma forma que es de buena educación no estornudar o toser a la cara de otras personas, debe serlo no ahumarlas, y menos cuando están comiendo o hay niños delante. No se trata, en fin, de ser talibanes anti-nada, sino más bien de exigir respeto a los fumadores.

No tengo claro si la medida ha contribuido a que fumadores lo dejen. La verdad, me da lo mismo si el número de fumadores del país baja o no (más allá de no tener que pagar la factura sanitaria que generan las enfermedades demostradamente dependientes del fumeteo), siempre y cuando quienes hemos decidido no fumar tengamos un espacio en el que movernos sin que nos ahumen... sí, incluso en los bares y restaurantes.

Y también me da igual lo que opinen los propietarios de esos establecimientos. Son sitios públicos y como tales no tienen el derecho a decidir si dentro se fuma o no, de la misma forma que no tienen el derecho de impedir la entrada a personas de color, minusválidos o gays.

Ese respeto, que tanto reclaman últimamente los fumadores, llevamos muchos años reclamándolo los afectados por su humo con escaso resultado. He tenido que aguantar que me echaran el humo impunemente (a mi y a mis hijos pequeños) durante tanto tiempo que entenderán que no siento ningún tipo de empatía por ellos... Si hubieran sido más respetuosos hace tiempo, tal vez ahora no estarían así.


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martes, 19 de abril de 2011

¿Qué está pasando en Europa?

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Ayer estaba viendo El Intermedio cuando el amigo Wyoming soltó una frase que decidí adoptar como título para este post... "¿pero qué (coño) está pasando en Europa?".

Y es que no olvidemos que en tiempos de crisis es cuando de verdad se conoce a las personas (y a los países, diría yo). Ahí tenemos a Italia, exportando inmigrantes a sus vecinos. Muy suyo: quitarse los problemas de encima, escondiéndolos debajo de la alfombra. Resulta que cuando a nuestras costas llegaban las pateras a cientos, era un problema nuestro... ahora, que les pasa a ellos, quieren compartir la experiencia con sus socios y vecinos... Y, por otro lado, los amigos franceses mucho hablar de los problemas de los demás, mucho aleccionar, pero no quieren compartir la solución, cuando ésta es costosa. Y en una Europa sin fronteras, se cierran las fronteras...

Además tenemos el reciente caso de los eurodiputados cachondos, que se niegan a perder sus privilegios y que se dedican a defraudar a las instituciones comunitarias para conseguir más dietas, más prebendas. Recordemos que las elecciones al parlamento europeo son las que tienen más baja participación de todas cuantas se celebran en cualquier país... será por algo... Será tal vez porque nadie entiende qué demonios hace toda esa caterva de burócratas viviendo a cuerpo de rey (interesante expresión que un día tendremos que desarrollar) sin realizar una aportación clara y percibible por nosotros, el vulgo. ¿Tendríamos, quizás, que ir pensando en si realmente tiene sentido esa institución? ¿Por qué no ponemos en duda, más que los privilegios de los eurodiputados, su existencia misma?

Y más cosas... los famosos rescates. Yo personalmente estoy un tanto harto de escuchar continuamente que tal o cual país necesita ser rescatado... ¿rescatado de quién? ¿rescatado por quién? Por un lado, ¿por qué tenemos que pagar algunos países por la mala cabeza de otros? No olvidemos que Grecia ha estado engañando al resto de países sobre su situación financiera real durante bastantes años... y Portugal ha estado dilapidando todas las ayudas al desarrollo que le han llegado durante los últimos quince o veinte años, y siguen en el mismo estado de bajísimo desarrollo en el que estaban cuando entraron en la CEE. Por otro lado, esos países que tienen que "acudir al rescate", cual caballeros andantes, son quienes albergan a entidades financieras parcialmente responsables (por acción u omisión) de la situación que estamos viviendo. ¿O es que nadie se da cuenta que el hecho de que la deuda pague tipos más altos sólo beneficia a quien compra esa deuda?

Claro, luego nos extraña que haya sitios donde la extrema derecha esté subiendo... ante este panorama desolador de políticos totalmente alejados de la realidad de los ciudadanos, terminamos recurriendo a cualquiera cuyo mensaje entendamos mínimamente. Y es que, como proponía también el cachondo de Wyoming, seguramente estamos llegando a la conclusión de que la capital burocrática "europeda" debería trasladarse de Estrasburgo a Eurodisney... lo que no sé es qué opinaría Mickey Mouse al respecto.

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jueves, 3 de marzo de 2011

Atascos y límites de velocidad

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He estado unos días de vacaciones, razonablemente apartado de la actualidad, y he vuelto a tocar suelo (o casi), a despertarme, con la noticia de los famosos 110 km/h de limitación en las autovías. Lo leí en un periódico on line una noche y, a la mañana siguiente, al ir a trabajar, mi velocidad media por la M-40 (circunvalación de Madrid con cuatro carriles en cada sentido y limitación a 100 km/h) fue de unos 30 km/h de media debido al enorme atasco... y luego caí en que, claro, era primero de mes.

El párrafo anterior creo que describe una de las situaciones más absurdas sobre las que he escrito desde que comencé con este blog.

Tenemos que ahorrar combustible porque es bueno para el país; y hay que hacerlo con urgencia, porque el precio del petróleo está subiendo de tal forma, que lo mismo dispara la inflacción. Vaya. Resulta que ya no compensa todo lo que pagamos en impuestos en cada litro de gasolina que quemamos... ahora hay que ahorrar precipitada, casi convulsivamente...

Pues si hay que ahorrar, ¿por qué no prohibimos directamente circular con vehículos privados dentro del centro de las ciudades? Sí, ya sé que Fernando Alonso dijo algo parecido, no pretendo ser original. Bueno, yo creo que tengo la respuesta: porque no se puede organizar algo así precipitadamente. Hay que reforzar el transporte público (al menos, incrementando drásticamente la frecuencia de las líneas de autobuses o trenes ya existentes), construir aparcamientos disuasorios en las afueras, organizar el tráfico de los residentes en el interior, incorporar medidas de control de los accesos... Vamos, un follón... sobre todo, si lo comparamos con la simplicidad de tapar unas señales con pegatinas... dónde va usted a parar.

Y casi mejor no hablamos de establecer un tejido investigador alrededor de las energías renovables que, a la vez que reducen la contaminación, incrementan nuestra independencia energética. Para eso habría hasta que pensar...

Pero si lo que se pretende, por otro lado, es controlar la inflacción, hay otra opción: forzar la bajada (o al menos la estabilización) del precio de los combustibles. Pueden fijar un máximo por decreto (antes lo había y seguro que puede volver a ponerse), o bien pueden reducir los impuestos para compensar la subida del precio del petróleo. Ah, no, claro, que esto no nos viene bien porque, o bien cabreamos a las multinacionales, o bien reducimos ingresos... y no está el horno para esos bollos.

Y aún hay quien va un paso más allá y dice que es para reducir accidentes... vamos, no me jodas (perdón).  Alineando esta medida con esa otra que va a limitar la velocidad en ciudad a 30 km/h para reducir el riesgo de muerte por atropello. Por reducción al absurdo, lo ideal sería limitar la velocidad a 0 km/h, donde el riesgo es, también, 0. Ya veremos cuando intenten reducir el riesgo de que te caiga un piano en la cabeza qué hacen...

Por otro lado, ¿hay alguien que piense seriamente en hacerse 600 km por la A-6 a una media de 110 km/h? ¿Pero esta gente cuánto cree que vale mi tiempo? ¿y si resulta que, después de todo, no me da la gana de ahorrar? Bueno, claro, tendré que ahorrar para multas (que es la otra derivada que nos viene a la cabeza a todos).

No me negaréis que me ha quedado un post absurdo de narices. Me dan ganas de cerrarlo parafraseando a Groucho Marx: estas son mis opiniones; si no le gustan, tengo otras.

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martes, 8 de febrero de 2011

Saber ganar

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Todos estamos al corriente de lo que está sucediendo con la izquierda independentista en el País Vasco. Todos sabemos el paso atrás que ha dado ETA, seguido del paso adelante que ha dado su brazo político. Todos sabemos que esto es fruto de varios factores: hartazgo general, descontextualización progresiva de sus reivindicaciones, descrédito de sus dirigentes... pero también de la firmeza mostrada en la lucha contra el terrorismo de los últimos gobiernos (tanto policial como política a través de su exclusión de las instituciones).

Hoy la sociedad se enfrenta al dilema de si debemos aflojar el puño para permitir la reinserción (en el sentido más amplio, incluso político) de todo un sector social vasco identificado con las ideas independentistas, y (aparentemente) convencidos de que la única vía posible para lograrlo es la política. Ojo, no confundir este párrafo con un alegato por la amnistía de los presos de ETA; nada más lejos de mi ánimo.

Tenemos que decidir si seguimos apretando hasta la asfixia total porque creemos que todos estos pasos son un mero ardid y (de nuevo) seremos engañados, defraudados... o si creemos que de verdad todo se ha acabado. Si creemos que, finalmente, hemos ganado.

Porque entiendo que quienes piensen que esto no es más que una treta hagan fuerza para que continúe la presión policial, la exclusión política; que no se les acepte de nuevo en instituciones más o menos respetables, como son las nuestras. Eso mismo defenderán también quienes hayan basado gran parte de su discurso político de los últimos años en deslegitimar la opción independentista vasca por estar apoyada en la violencia. Pero quienes piensan que esto se ha acabado, deben abogar por una victoria justa, ecuánime, respetuosa; victoria sí, humillación, no.

Porque en el momento en que de verdad creamos que la independencia vasca se ha convertido en una opción defendida meramente en las urnas, ayuntamientos o parlamentos, se habrá convertido automáticamente en una opción legítima. Tal vez no mayoritaria, tal vez no del gusto de todos, pero sí perfectamente legal y con el derecho a representación en las instituciones.

Personalmente no tengo claro si habrá más atentados; en el estado lamentable en que se encontraba ETA en los últimos años, todo puede ser posible (matar es demasiado fácil). Pero sí creo que el paso dado por la izquierda abertzale condenando la violencia de ETA ha sido definitivo; y también creo que el terrorismo sin sustento político y social no es más que mera violencia, mera delincuencia organizada, y debería ser tratada como tal (por la policía y los jueces, pero también por los medios de comunicación).

Personalmente creo que ya hemos ganado.


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